Registros históricos
El Socialismo trabajó y seguirá trabajando por lograr un modelo social y político más equitativo, más humano y más justo. Aunados por esta vocación humanista, hombres y mujeres de gran personalidad avalada por una clara inteligencia han marcado el rumbo de esta corriente política y han dejado su huella en la historia del país.
Un modelo más justo y solidario. Nace el Socialismo.
Desde siempre, la razón de ser fue la misma. La razón de ser del Socialismo, nacido de la sensibilidad ante las injusticias que producen y multiplican sistemas políticos y económicos pensados para bien de unos pocos. Frente a ellos, el Socialismo ha representado la voluntad de construir modelos distintos, más justos, más humanos. Es una cuestión de vocación, de sensibilidad, de hombres y mujeres que han creído, y siguen creyendo, en la necesidad de trabajar por el advenimiento de un tiempo diferente, de un modelo más equitativo.
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Primer grupo Socialista en Buenos Aires |
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Así lo interpretaban y así lo sentían muchos inmigrantes llegados a la Argentina en la segunda mitad del siglo XIX, que trajeron consigo las experiencias de sus países de origen y fueron el motor de los primeros centros socialistas en el país. La semilla de las ideas socialistas estaba plantada, y creció con vigor cuando a aquellos grupos se acercó un hombre de profunda inteligencia, Juan Bautista Justo , que ya había participado en la Revolución del Parque junto a Leandro Alem y Lisandro de la Torre.
Justo, médico científico, profesor y destacado cirujano, había comprendido a través de su experiencia en el hospital público que las condiciones de vida y de trabajo en el campo reproducían un sistema de injusticia. Y eso no podía remediarse con la medicina. El camino era la acción política, y la herramienta, un partido que fuese capaz de presentar a los trabajadores una alternativa frente a la explotación salvaje.
Así creó el periódico “La Vanguardia”, que fundó en 1894 luego de vender para ello su auto y sus medallas de oro. Desde aquellas páginas se impulsó la búsqueda de un programa común, y esa prédica fue clave para la fundación del Partido Socialista en la Argentina, el 28 junio de 1896 . Justo buscó siempre conectar al socialismo con la causa nacional, lo que le permitió al partido arraigarse en la vida política y social argentina como una parte de ella misma y no como un fenómeno externo y ajeno a su propia realidad. Por eso no sólo fundó un periódico y un partido. Se impulsaron cooperativas, mutuales, bibliotecas y casas de cultura que fueron semillero de miles y miles de militantes obreros, estudiantes e intelectuales. Nada parecía detener la fuerza de aquellos ideales. Y así, en 1904, desde el barrio de La Boca, Alfredo Palacios se convierte en el primer legislador socialista de América al incorporarse al Parlamento argentino.
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Alfredo Palacios habla en el X Congreso del Partido Socialista realizado en el Salón Vorwarts en 1912. |
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La lucha por los derechos civiles llevó a que en 1912 se sancionara la ley Sáenz Peña , que reforma el sistema electoral e impone el voto secreto, libre y obligatorio. Esta ley pone punto final a décadas de fraude. El Partido Socialista crece y gana elecciones en la Capital Federal. Justo ingresa al Congreso y se conforma una importante bancada. En 1916, la llegada de Hipólito Yrigoyen al gobierno representa el ingreso de los intereses populares a las instituciones de la democracia, en abierta contradicción con los intereses de una minoría que defendía celosamente sus privilegios. En esa puja caen las instituciones. Con el golpe de Estado de 1930 comienza la gran tragedia de la Argentina y desde allí se suceden las rupturas institucionales que marcan la historia contemporánea.
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