Proyecto de comunicación

Tema: Declaración de interés provincial el Proyecto Cinematográfico “El Grito de Alcorta”

Autor: Alfredo Cecchi

La CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE SANTA FE vería con agrado que el Poder Ejecutivo, a través del organismo que corresponda, proceda a declarar de Interés Provincial el Proyecto Cinematográfico “El Grito de Alcorta” , cuyos responsables son Juliana Caporalini, Adriana Tuffo y José María Carreras.

Señor Presidente:

Recientemente, los responsables del Proyecto Cinematográfico en cuestión, nos interiorizaron del mismo, a los efectos de promover el apoyo de los poderes públicos. En su fundamentación, señalan que el proceso de construcción del Estado argentino moderno se inició con la incorporación del país a la división internacional del trabajo, a partir del proyecto político, económico y cultural de la Generación del ‘80. Dicho proyecto atrajo al país a millones de inmigrantes europeos y acompañó el surgimiento del Estado agro exportador, llevado a cabo por la élite liberal conservadora, que aseguró su poder hasta la Reforma Electoral de 1912.

El progreso económico que se alcanzó con el modelo agrario exportador y con la inmigración masiva, remodelaron profundamente la sociedad argentina. La población de la Argentina en 1869 era de 1,8 millones de habitantes, y en 1914, ascendía a 7,8 millones. Dos de cada tres habitantes de Buenos Aires eran extranjeros en 1895, aunque muchos de los recién llegados se habían instalado en el Interior, en la pampa húmeda. La mayoría eran italianos, españoles y, en menor medida, franceses.

Los extranjeros, además de los padecimientos cotidianos (malas viviendas, bajos salarios, problemas sanitarios, inestabilidad laboral, epidemias, mortalidad infantil), tenían problemas para comunicarse entre ellos, separados, como estaban, por diferentes dialectos. Debido a las penurias que debían sufrir, muchos inmigrantes, que habían llegado para “hacer la América” , regresaron a Europa; pero otros se conformaron con algún éxito dentro de la aventura personal que habían emprendido: tener la casa propia, un negocio o taller y, sobre todo, la educación de los hijos. Los más afortunados, habían llegado al país en los años en que las tierras fiscales eran accesibles para la compra y se habían transformado en dueños de establecimientos rurales, aunque rivalizaban con las familias tradicionales consideradas patricias.

La clase dirigente unificó a todos los habitantes bajo una misma ley lingüística para garantizar no sólo la comunicación, sino para hacer efectivo su poder. En este sentido, leyes sancionadas por la generación del ‘80, como la de Registro Civil, de Matrimonio Civil y la Ley de Educación Común 1420, tendieron, no solamente a separar al Estado de la Iglesia, sino también a ejercer un control sobre la totalidad de la población.

Entre 1880 y las primeras décadas del Siglo XX, el 30% del total de la población era extranjera: muy pocos inmigrantes se habían nacionalizado. Este dato nos permite interpretar dos cosas: en primer lugar, la exclusión política en una democracia restringida. La oligarquía terrateniente mantenía su poder sin la participación de la mayoría de la población, pues el voto no era obligatorio; existía el fraude electoral, y el control de los “notables” sobre los cargos políticos y administrativos. Los inmigrantes, que eran la mano de obra necesaria para la producción de materias primas, no votaban, porque eran extranjeros. En segundo lugar, que ellos no habían cortado sus vínculos con los países de origen: mantenían costumbres, lenguas, y sentimientos de pertenencia al lugar de donde provenían.

Esta sociedad aluvial en permanente transformación e hibridación se convirtió en un problema para la oligarquía liberal gobernante. Hubo quienes vieron a los recién llegados como un peligro.

La participación de los inmigrantes se hizo efectiva, más tarde, a través de los partidos políticos, en las huelgas de principios de siglo - la primera huelga agraria se dio en Santa Fe, el Grito de Alcorta en 1912 -, con la Reforma Electoral de 1912 y la Reforma Universitaria de 1918.

Los inmigrantes que habían colonizado el sur de Santa Fe hacia fines del siglo XIX eran, en general, arrendatarios. Sufrían la explotación de los propietarios de grandes latifundios. El precio de los alquileres, las indignas condiciones de los contratos de arriendo, los desalojos arbitrarios y el endeudamiento, llevaron a los colonos a la más penosa situación: la miseria extrema. Esto hizo que muchos de los que trabajaban las tierras tomaran conciencia de su propio valor. Hacer una huelga significó detener el engranaje que ponía en marcha la poderosa máquina del régimen conservador. La huelga, la primera, se extendió por el sur de Santa Fe, Córdoba y el norte de Buenos Aires entre los meses de junio y agosto de 1912.

En ese contexto histórico, se moverán los personajes de la porción de nuestra historia que piensa llevarse al cine. La misma no es el relato de hechos reales, sino que es pura invención. La ficción permitirá abordar conflictos tan humanos como el amor, la libertad o la búsqueda de la dignidad. Mejorar la condición humana es el hilo conductor del argumento. Las dos historias, la de amor - ficción - y la de la huelga agraria de 1912, se entretejen para ofrecer un recorte de la realidad y una representación de la misma.

La huelga agraria de 1912 significó el punto de partida de los logros que, como clase, ha obtenido posteriormente el sector agrario. Pero, más allá de lo sectorial, el levantamiento agrario se inscribe en una de las páginas más importantes de la historia argentina, por ser éste uno de los primeros pasos en la incorporación efectiva de los inmigrantes europeos a la vida y a la política nacional. La huelga, la lucha de miles de trabajadores rurales, de mujeres y niños que acompañaron a aquellos hombres, sentó las bases de luchas posteriores.

Los caracteres descriptos en el filme, si bien son estereotipos, responden a los de la época: el atropello, la prepotencia, los abusos, la discriminación, la explotación.

Por último, se confía en este proyecto, porque se entiende que vale la pena contar nuestra historia. Hablar de los conflictos del pasado y de las posibles soluciones nos ayudaran a comprender y a mejorar el presente en el que vivimos y a proyectarnos hacia un futuro prometedor. Estamos de acuerdo en que todos somos los protagonistas de la historia, y también, forjadores de la cultura. Por ello, con esta obra, los responsables de la misma quieren trascender, dejarles - humildemente - a sus descendientes, el fruto del estudio, de la reflexión y del trabajo creativo. Además, los alimenta la pasión por la literatura y por el cine.

Los objetivos del emprendimiento son: A) Producir un filme que refleje una visión de la historia de la huelga agraria de 1912, y que permita, a la vez, reivindicar la lucha de los trabajadores rurales de la región en la que vivimos. B) Hacer un aporte a la cultura nacional. Y C) Propiciar, en esta instancia de trabajo y creación, el aprendizaje de nuestros conciudadanos y el autoperfeccionamiento.

Se valora necesario abordar la cuestión, en la convicción que a pesar de las posibilidades de acceder al conocimiento y a la información, este hecho histórico, aunque cercano y modelador de nuestra sociedad, no es por todos conocido; y porque difundir la historia, no sólo es tarea de académicos, sino que también fuera de las aulas podemos difundir nuestro acervo cultural.

Así, se pretende lograr un filme de calidad, que responda a conceptualizaciones y modelos estéticos contemporáneos, respetando la verdad histórica de los hechos, en tanto representación, y que pueda ser comprendido por todos los espectadores, más allá de las ideologías y de los compromisos políticos. Esto es: un filme atractivo, que emocione y propicie, a posteriori, la reflexión, y que sea legitimado por historiadores, por los descendientes de los protagonistas de la huelga agraria y, en definitiva, por el público en general.

Recientemente, por Ordenanza Nº 1263 del corriente año, el Gobierno Comunal de Alcorta acaba de declararlo de Interés Comunal . En atención a los expuesto, es que solicitamos al Poder Ejecutivo se apoye el citado emprendimiento cultural, artístico y educativo, declarándolo de Interés Provincial .